La inseguridad acecha a los abuelitos

El pasado 11 de noviembre, vecinos del edificio Gran Sasso I de La Urbina entraron al apartamento número 2 de la planta baja, tras haber sido alertados sobre una situación irregular en su interior localizaron al profesor César Tinoco de 94 años de edad amordazado y sin signos vitales, a su lado estaba su esposa Mercedes Llovera de 89 años fuertemente golpeada, ambos habían sido atacados supuestamente por una doméstica. El 11 de agosto la señora Laura Inazoa de Istúriz de 93 años, abuela del empresario Nelson Belfort, murió a manos de un delincuente quien la asesinó a golpes para robarla.

Estos son apenas dos de los 19 casos de asesinato de personas de la tercera edad que han sido reportados en el Área Metropolitana en lo que va de año. Homicidios que, salvo el del profesor universitario, recoge sólo crímenes contra mujeres, lo que evidencia la situación de indefensión en que se encuentran las personas de la tercera edad en este momento.

De acuerdo a expertos en criminología los adultos mayores se hacen víctimas ideales para muchos delincuentes debido a que por sus condiciones los hacen más vulnerables para los delincuentes.

El criminólogo Javier Gorriño, pone como ejemplo que «el anciano es como un niño, pero mientras al niño lo más que le pueden quitarle es un caramelo, el anciano tiene dinero guardado, joyas y propiedades»

El gerontólogo Aquiles Salas, destaca que en cualquier persona el paso de los años hace que aparezcan una serie de vulnerabilidades que deben ser tomadas en cuenta. Entre ellas encontramos una evidente disminución de la fuerza física, de la musculatura, debilidad de los huesos y escasos reflejos.

Además reseña que está otra vulnerabilidad en el adulto mayor provocada por el aislamiento, «al tener pocas relaciones con el mundo exterior y poco contacto con personas, es más fácil para algunos delincuentes ganarse su confianza y despojarlos de sus bienes casi sin esfuerzo».

Asegura que «dadas las condiciones de vida de las personas mayores, se vuelven predecibles, cumplen con horarios en sus vidas y los amigos de lo ajeno están pendientes de esos horarios, saben cuándo cobran las pensiones y cuánto cobran, a qué hora comen, a qué hora salen a caminar», en fin se convierten en víctimas fáciles de atrapar.

Robo silencioso

Al gerontólogo agrega, que además hay una forma de violencia que ocurre de manera vedada y silenciosa, se trata del robo por parte de familiares, quienes valiéndose de engaños, de manipulaciones, terminan quitándole su dinero y hasta propiedades a los ancianos.

«No es el primer caso, ni será el último en el que un familiar deja a un abuelo en una casa hogar y termina quitándole la casa. Muchos los hacen pas-ar por discapacitados y se convierten en sus tutores o albaceas, también los hacen firmar documentos de venta para comprar todas sus propiedades sin pagar ni medio. Están los casos de familiares que le cobran las pensiones a sus abuelos y los mantienen engañados sobre el monto que cobran para quedarse con una importante parte, en fin hay una gran inseguridad que afecta particularmente a las personas de la tercera edad, por lo que es necesario legislar y establecer controles que impidan este tipo de prácticas por parte de familiares inescrupulosos a quienes lo que les importa es el dinero».

La viveza criolla

Gorriño agrega, que aunque parezca paradójico, muchas personas se hacen más ingenuas a medida que pasa el tiempo, al extremo que terminan como víctimas de su propia ingenuidad. «Son los casos de las estafas y particularmente del llamado paquete chileno aplicado exitosamente contra personas mayores, quienes creen que están haciendo un gran negocio y terminan perdiendo millones».

También está el engaño al contratar a personas que no son más que ladrones que los engatuzan para que les abran sus puertas y luego los roban, maltratan y hasta los asesinan».

DC/EU

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