Yates gana en el Gran Sasso y es más líder; Froome ya está a 2:27

Como en el Etna, Simon Yates calculó su distancia y aceleró sin mirar atrás. Pero si en el volcán dejó ganar a Esteban Chaves, en el Gran Sasso lanzó un mensaje: es el más fuerte de este Giro. El líder, radiante de rosa, se impuso a Thibaut Pinot y a su compañero colombiano. Con los diez segundos de bonificación y doce más que le endosó, alejó a Tom Dumoulin a 38’’ en la general. Chaves figura segundo, a 32’’. Junto con Pinot (a 45’’) y Domenico Pozzovivo (57’’), parecen los corredores destinados a jugarse el título. Los únicos dentro del minuto de diferencia. Porque a Chris Froome le entró una pájara tremenda y se encuentra ya a 2:27 de Yates. Aunque Richard Carapaz resistió hasta el final, no pudo luchar por alzar los brazos como en Montevergine. Aun así, ascendió a la sexta plaza, a 1:20.

La altitud, por encima de los 2.000 metros, y la fatiga acumulada, 225 kilómetros y tres subidas para cerrar la primera semana del Giro 101, provocaron una película dramática de eliminación, Battle Royale rodada a cámara lenta. Los integrantes de la fuga cayeron poco a poco de maduros, hasta que el grupo pilló a Fausto Masnada, el último superviviente, a tres kilómetros de la cumbre. Fabio Aru empezó a sufrir entonces. El sardo no anda fino, como demuestra el 2:36 que lleva perdido hasta la fecha. Después se quedó Froome. Los intentos de Henao y Poels por reengancharle no sirvieron para nada. Irreconocible. Cedió 1:07. Aru, 1:14.

Con dos costalazos en el cuerpo y la cabeza en su positivo por salbutamol, aunque no trate el tema, Froome nunca había rendido tan mal en una grandedesde su explosión en la Vuelta de 2011 (en el Tour de 2014 abandonó por lesión). Los rivales le han distanciado en cada una de las jornadas de entidad. Mientras, ha irrumpido otro británico. Se hablaban maravillas de los Yates, Adam y Simon, y Simon confirma en Italia que va en serio. Sexto en la Vuelta de 2016 (con victoria en Nogueira de Ramuín, tras cumplir cuatro meses de suspensión por un positivo con terbutalina) y séptimo en el Tour de 2017, en el Gran Sasso estrenó su cuenta de triunfos en el Giro. Y quiere más: “Defenderé la maglia con todo”. En el horizonte aparecen los Alpes y una contrarreloj de 34,5 km. Pruebas de madurez. Como las que superó Dumoulin en 2017.

DC / As

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