La tensión se apodera de Bosawás, la reserva de selva tropical más importante de Centroamérica. Líderes de la etnia indígena mayagna, habitantes tradicionales de estos bosques que suman una extensión de 20.000 kilómetros cuadrados, denunciaron el acecho de invasores que arrasan los árboles para asentar actividades agrícolas y ganaderas y explotar las maderas preciosas de la zona.

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