
La emisora Urbana 94.3 FM, situada en Guatire, estado Miranda, dejó de transmitir el 20 de febrero tras una intervención de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel). Funcionarios de Conatel, respaldados por la Guardia Nacional Bolivariana, llegaron a las instalaciones de la emisora y suspendieron de inmediato su señal, confiscando además los equipos.
Este cierre ha generado un impacto directo en 23 trabajadores, incluyendo personal técnico, administrativo y productores, quienes se han quedado sin empleo. Según Espacio Público, la emisora notificó a su audiencia que la clausura se llevó a cabo bajo un «proceso sancionatorio». La incautación de los equipos hace que sea imposible reanudar las transmisiones, poniendo fin a 16 años de actividad continua.
Este hecho se suma a otros cierres recientes en el país, como el de la emisora Impacto 105.3 FM en La Fría, que ocurrió el 7 de enero, y el de Sonora 89.5 FM en noviembre del año anterior. En ambos casos, Conatel no renovó las concesiones correspondientes y confiscó los equipos de transmisión, según denuncias del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).
La organización ha expresado su preocupación por la falta de renovación de concesiones y los decomisos, argumentando que limitan el pluralismo informativo y afectan los derechos laborales de los trabajadores.
En cifras, Espacio Público ha documentado que, desde 2003 hasta abril de 2025, al menos 325 emisoras de radio han cerrado en Venezuela. El año 2022, por ejemplo, fue el que registró la mayor cantidad de clausuras, con 81 estaciones fuera del aire, lo que restringe la diversidad informativa disponible para la población.
El SNTP subraya que la restricción de medios de comunicación afecta el derecho colectivo al acceso a la información y la expresión de la ciudadanía, alertando sobre una concentración de la radiodifusión en pocos canales y una disminución de los espacios para voces locales y comunitarias.
DCN/Agencias