
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, celebró el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la jurista sudafricana Navanethem Pillay, quien ocupó su puesto entre 2008 y 2014. Turk destacó que este galardón representa «un momento de orgullo» para el movimiento internacional en defensa de los Derechos Humanos.
Turk enfatizó que este reconocimiento es «más que merecido» y cobra un significado especial en tiempos en que los Derechos Humanos enfrentan desafíos, incluso por parte de potencias. Aseguró que se trata de un homenaje a quienes arriesgan su seguridad para defender estos derechos fundamentales y a la importancia de la justicia y la rendición de cuentas para alcanzar la paz y la prosperidad.
Pillay ha sido reconocida como una figura ejemplar del Derecho Internacional debido a sus múltiples cargos en tribunales en Sudáfrica y en el ámbito internacional. Turk agradeció a Pillay en nombre de sus colegas de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, resaltando su capacidad para inspirar a otros en la lucha por los Derechos Humanos.
El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jorgen Watne Frydnes, al anunciar el premio, resaltó la valentía e integridad de Pillay, subrayando su labor para llevar ante la justicia a los responsables de crímenes de guerra y genocidio.
Navanethem Pillay, originaria de Sudáfrica, ha tenido una carrera destacada en la defensa de los derechos humanos. Fue abogada del líder ant apartheid Nelson Mandela y ha ocupado puestos como jueza del Tribunal Supremo de Sudáfrica y jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. De 2003 a 2008, fue jueza del TPI y se desempeñó como Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de 2008 a 2014.
Más recientemente, Pillay presidió una comisión de la ONU dedicada a investigar violaciones de Derechos Humanos en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados entre 2021 y 2025. Actualmente, actúa como jueza “ad hoc” en el caso contra Birmania por presuntos crímenes de genocidio contra la comunidad musulmana rohingya en el estado de Rajine.
DCN/Agencias