Expertos recomiendan transformar las escuelas en entornos de apoyo emocional al iniciar el año escolar debido a los efectos traumáticos de los terremotos

Especialistas en salud mental llaman a transformar las escuelas en espacios de apoyo emocional ante el impacto de los recientes terremotos en Venezuela. Con el inicio del año escolar, se hace urgente que las comunidades educativas asuman un compromiso psicológico que permita a los niños y jóvenes adaptarse a la nueva realidad tras estos eventos.

Stefanía Aguzzi, presidenta de la Sociedad Venezolana de Psiconeuroinmunología, sugiere cambiar el protocolo habitual de recepción para facilitar un periodo de transición más gradual. Destaca la importancia de combinar actividades lúdicas con contenidos curriculares, para evitar que la carga educativa genere un impacto negativo en los estudiantes en sus primeros días de clases.

Aguzzi resalta la necesidad de abordar el tema del sismo sin tabúes, ya que muchos alumnos no tuvieron la oportunidad de expresar su angustia en casa. La especialista propone crear espacios de expresión, como el dibujo para los más pequeños y la escritura para los adolescentes, permitiendo que cada quien elija cuándo y cómo compartir sus sentimientos.

El rol de los educadores se considera vital en este proceso, ya que ellos pueden influir positivamente en el ambiente del aula. Aguzzi sugiere que los maestros proyecten calma mediante un tono de voz sereno y una presencia sólida, además de estar atentos para detectar posibles secuelas postraumáticas entre los alumnos. Comportamientos como hiperactividad, estrés agudo o aislamiento pueden ser señales que requieren atención profesional.

El regreso a las aulas también implica enfrentar la realidad de compañeros ausentes, lo que provoca un duelo colectivo en la comunidad escolar, incluyendo a educadores que sufran pérdidas. La recomendación es manejar este proceso con cuidado, respetando el tiempo de cada uno para asimilar el luto sin presiones adicionales.

Por otro lado, Aguzzi aconseja a los padres establecer rutinas consistentes en casa para ayudar a los niños a recuperar la sensación de control sobre su entorno. También sugiere limitar la exposición a medios digitales que puedan intensificar la ansiedad, fomentando en su lugar el diálogo con los maestros sobre cualquier cambio en el comportamiento de los estudiantes.

Esta visión integral busca que el regreso a clases no solo sea un proceso académico, sino un paso hacia la sanación emocional de los más jóvenes.

DCN/Agencias

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