
Un viernes de hace tres meses, el 9 de junio, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció a través de su red social Truth Social que el Comando Sur realizó un ataque efectivo contra Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero, líder del Tren de Aragua. Trump destacó la colaboración con Venezuela en esta operación.
Poco después, la administración interina de Delcy Rodríguez confirmó la muerte de Guerrero en enfrentamientos con criminales en el sureste del estado Bolívar. El comunicado indicó que la operación fue conjunta y con apoyo tecnológico de EE. UU.
El ataque se llevó a cabo en Las Claritas y el Kilómetro 88, zona minera del municipio Sifontes. Según un video del Comando Sur, se realizó un bombardeo de precisión que dejó la guarida de Guerrero irreconocible.
El Niño Guerrero encabezaba el Tren de Aragua, organización considerada terrorista por el Departamento de Estado desde 2025. La eliminación de Guerrero fue vista en Bolívar como un alivio. Aunque el grupo se originó en el estado Aragua, sus operaciones se extendieron por otros países, manteniendo influencia en la minería de la región.
Meses después, la sensación de liberación se ha desvanecido. Una reciente investigación en el sureste minero mostró que, a pesar de la eliminación de Guerrero, la dinámica local no ha cambiado significativamente. Aunque los líderes criminales han desaparecido, nuevos grupos como el comando de seguridad Gpamo han tomado su lugar.
Aumenta la presencia militar y policial en la zona, lo que ha traído una mayor visibilidad de los agentes de seguridad. Sin embargo, algunos habitantes añoran el orden que ofrecían las bandas, mientras el sistema, aunque en transformación, parece seguir operando.
DCN/Agencias