
Después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, varios antiguos aliados del chavismo han utilizado el término «traición» para criticar el rumbo político del país y la influencia de Estados Unidos en Venezuela. Siete meses tras su detención y con Delcy Rodríguez actuando como líder interina, el chavismo presenta una fractura notable en comparación con la cohesión que había bajo Hugo Chávez.
Estas diferencias se evidenciaron en la «Declaración de Maracay,» firmada por 29 dirigentes chavistas el 28 de julio, fecha que conmemora el nacimiento de Hugo Chávez. En el documento, los firmantes rechazaron cualquier forma de dominación sobre el país y exigieron que el diálogo convocado para el 1 de agosto se realice de manera «coherente, honesta y transparente.» Entre los firmantes se encuentran Elías Jaua y Aurora Morales, aunque la mayoría no ocupa cargos de relevancia nacional.
Las discrepancias se intensificaron en torno al diálogo entre un grupo opositor liderado por Dinorah Figuera y el gobierno interino. Varios exdirigentes chavistas han criticado este proceso. Francisco Arias Cárdenas, exembajador y gobernador del Zulia, cuestionó si Venezuela está en guerra con Estados Unidos o si es momento de aceptar una derrota. En redes, mencionó que los líderes deben comportarse como «una fuerza derrotada,» sugiriendo que esto debe ser expresado de manera clara.
Iris Varela también se opuso a las negociaciones, calificándolas de «farsa» y argumentando que quienes han creado estructuras paralelas no deben quedar impunes. Elías Jaua y Oswaldo Rivero también expresaron su descontento con el diálogo promovido por los Estados Unidos y aceptado por Delcy Rodríguez, destacando una creciente división en el chavismo.
DCN/Agencias