El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha anunciado una flexibilización en los criterios regulatorios para las instituciones financieras que realicen operaciones autorizadas en relación con Venezuela. Esto forma parte de los esfuerzos de Washington para apoyar la recuperación económica y la reconstrucción tras los terremotos ocurridos el 24 de junio.
La decisión fue comunicada el lunes por la Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN), la entidad del Tesoro que se encarga de combatir el lavado de dinero. Según FinCEN, la nueva política busca facilitar los servicios financieros autorizados que contribuyan a la recuperación económica y a la asistencia humanitaria en Venezuela.
Esta medida complementa las licencias generales 60 y 57, emitidas recientemente por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que apoyan actividades económicas y humanitarias en el país. FinCEN señaló que las instituciones financieras podrían enfrentar obstáculos al cumplir con algunos requisitos legales estadounidenses en estas operaciones.
Como resultado, se anunció que no se tomarán acciones supervisoras por ciertas infracciones relacionadas con los servicios autorizados, siempre que las entidades mantengan programas de prevención de lavado de dinero y esfuerzos razonables para cumplir con las normativas.
La política será efectiva desde el 27 de julio de 2026 hasta el 29 de enero de 2027 y se aplicará a operaciones con personas o entidades vinculadas a Venezuela. Aunque se ofrece mayor flexibilidad, las obligaciones bajo la Ley de Secreto Bancario se mantienen. El objetivo es evitar que las exigencias regulatorias retrasen pagos y servicios financieros necesarios para la recuperación del país. La decisión se suma a otras medidas recientes para facilitar el acceso a recursos para la reconstrucción en Venezuela.
DCN/Agencias