La Reserva Federal de Estados Unidos se prepara para una reunión crucial esta semana, programada para el 28 y 29 de julio, bajo el liderazgo de Kevin Warsh, quien fue nombrado presidente del banco central por Donald Trump. Hay una clara expectativa de que las tasas de interés permanecerán sin cambios, aunque algunos analistas sugieren la posibilidad de un aumento más drástico para frenar la inflación.
Desde diciembre, las tasas de referencia están en el rango de 3,50% a 3,75%. De acuerdo con el índice CME FedWatch, una mayoría de los inversionistas prevé que se mantengan estables por quinto mes consecutivo, aunque hay una creciente incertidumbre: más de un tercio del mercado no descarta un incremento. Esto se atribuye a la creciente preocupación por la inflación, influenciada por el conflicto en Oriente Medio y el reciente aumento en los precios del petróleo.
Warsh se enfrentará a un comité de política monetaria, donde los sectores más conservadores han ganado protagonismo. La economista Diane Swonk de KPMG señala que, aunque hay un nuevo presidente en la Fed, las voces más tradicionales siguen alertas acerca de la economía desde principios de año, con un bloque de «halcones» que está más fortalecido y ha incorporado nuevos miembros.
El índice de precios al consumo (PCE), la métrica de inflación preferida por la Reserva, reportó en mayo un incremento anual de 4,1%, superando considerablemente la meta del 2%. A pesar de un desempleo que se mantiene bajo, en 4,2%, existe espacio para una política monetaria más estricta sin perjudicar de inmediato el mercado laboral.
El anuncio de la Fed se realizará el miércoles a las 18H00 GMT, seguido de una conferencia de prensa de Warsh, donde se definirá si continuarán con su enfoque paciente o si se inclinarán a medidas más agresivas.
Con información de AFP.
DCN/Agencias