
Durante los actos conmemorativos del natalicio de Simón Bolívar, el Día de la Armada Bolivariana y la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, la presidenta encargada Delcy Rodríguez reiteró la decisión del Estado venezolano de denunciar el Estatuto de Roma y comenzar el proceso de desvinculación de la Corte Penal Internacional (CPI). Esta decisión se fundamenta en la pérdida de confianza en la imparcialidad del organismo.
Rodríguez recordó que Venezuela fue pionera en la suscripción de este tratado, pero manifestó que con el tiempo la CIP ha desviado su objetivo original, convirtiéndose en una herramienta de presión política. Afirmó que el historial de la Corte se ha vuelto un expediente que ataca al Sur Global, incluyendo a Venezuela. En sus declaraciones, la mandataria expresó su desconfianza en tales instituciones, señalando su despolitización.
Con respecto al retiro del tribunal internacional, Rodríguez reafirmó el compromiso de Venezuela con la “diplomacia bolivariana de paz”, que se centra en el respeto al derecho internacional, la autodeterminación y la convivencia pacífica entre las naciones.
En este contexto, presentó una propuesta global llamada “Decálogo Humano”, que aboga por un conjunto de principios éticos inspirados en el pensamiento bolivariano y la doctrina cristiana. Este decálogo busca abordar la desigualdad y los retos contemporáneos.
Entre los pilares destacados por Rodríguez se encontraron:
Además, la presidenta encargada anunció la reanudación de relaciones consulares con Perú, un proceso gradual que marca un paso hacia la inserción de Venezuela en el ámbito internacional bajo la diplomacia bolivariana de paz, que guía su accionar en el ámbito global.
DCN/Agencias