
La violación grupal ocurrida en Pamplona durante los Sanfermines de 2016, implicando a cinco hombres autodenominados ‘la Manada’, aún genera repercusiones en España. El 7 de julio de ese año, una joven madrileña de 18 años denunció haber sido atacada sexualmente por estos individuos. Horas más tarde, fueron arrestados y enviados a prisión sin posibilidad de fianza. Los cinco, Alfonso Jesús Cabezuelo, José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero, Jesús Escudero y Ángel Boza, permanecen encarcelados.
Este caso se convirtió en un punto de inflexión en la lucha contra las agresiones sexuales, manifestándose en numerosas concentraciones por todo el país bajo el lema ‘Yo sí te creo’. La indignación popular puso en el centro del debate la cuestión del consentimiento y llevó a la creación de la Ley de garantía integral de la libertad sexual, conocida como la del ‘solo sí es sí’, que eliminó la distinción entre abuso y agresión.
Sin embargo, la ley ha generado polémica al incluir reducciones de penas y excarcelaciones, como la disminución de 15 a 14 años de prisión para tres miembros de ‘la Manada’.
A diez años de los hechos, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, enfatiza que este episodio marcó un “antes y un después” en la percepción de la violencia hacia las mujeres, evidenciando una brecha entre el avance de la sociedad y ciertos sectores del sistema judicial.
La directora del Instituto Navarro para la Igualdad, Patricia Abad, resalta la importancia de la respuesta social a este caso, recordando que la violencia sexual no es un conjunto de incidentes aislados, sino un reflejo de una desigualdad persistente. La prevención, según Abad, comienza desde la educación y la construcción de relaciones igualitarias.
Esther Erice, quien en 2016 era presidenta de la Audiencia Provincial de Navarra, describe el rechazo social hacia esta violación como prueba de la madurez de la sociedad. Destaca las mejoras en la formación de los operadores del sistema judicial tras el caso, así como la colaboración entre instituciones para abordar estas problemáticas.
El impacto del caso ha sido tal que ha generado interés en otros municipios por replicar los modelos de respuesta de Pamplona en la lucha contra la violencia de género.
DCN/Agencias