
Cecodap ha alertado sobre el incremento del trabajo callejero entre menores en Venezuela. Muchos niños y adolescentes están obligados a ocupar espacios públicos a diario, motivados principalmente por la necesidad de contribuir económicamente al hogar.
Los menores enfrentan responsabilidades financieras debido a la difícil situación económica del país. Fernando Pereira, fundador de Cecodap, señala que el estado carece de estadísticas oficiales y actualizadas sobre este problema, lo que lleva a las organizaciones independientes a utilizar proyecciones alternativas para evaluar la magnitud de la situación.
A pesar de la falta de datos consolidados, hay estudios relevantes que apuntan a que, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, alrededor de 1.2 millones de menores están involucrados en actividades laborales. La ley nacional, a través de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, incluye mecanismos de protección, pero la cantidad de menores formalmente registrados ante el Ministerio de Trabajo es muy baja en la actualidad.
Pereira destacó que «no tenemos datos de población trabajadora registrada en los mecanismos protegidos que prevé la ley». La mayoría de estos jóvenes trabaja en la economía informal, careciendo de acceso a la seguridad social, y solo un número reducido tiene oportunidades de pasantías formales en empresas.
En una entrevista en el programa radial A Tiempo, Pereira analizó las causas de este fenómeno. El déficit en el presupuesto familiar y la crisis del sistema educativo son dos de los factores más determinantes. La necesidad de procúrar alimentos impulsa a los adolescentes a buscar cualquier forma de ingreso. En muchos casos, sus familias dependen de lo que logran recaudar al final de la jornada.
Además, las fallas en las escuelas públicas incrementan la presencia de jóvenes en las calles, ya que estas instituciones no están cumpliendo adecuadamente su función social y educativa.
La dinámica del trabajo infantil varía según la región del país. En las principales ciudades, los menores se dedican mayormente a actividades comerciales y de servicios. En contraste, en zonas rurales, muchos jóvenes realizan tareas pesadas relacionadas con la agricultura y la minería.
Este contexto resalta la complejidad del fenómeno del trabajo infantil en Venezuela, donde diferentes factores económicos y sociales se entrelazan, afectando la vida de miles de jóvenes.
DCN/Agencias