
En un duelo electrizante en el Boston Stadium, la selección de Noruega se alzó con una contundente victoria de 4-1 sobre Irak, en un partido que marcó el regreso de ambas naciones a la Copa del Mundo. La estrella del encuentro fue, sin duda, Erling Haaland, quien sentó cátedra en su debut mundialista con un destacado doblete.
Haaland, artillero del Manchester City, demostró en menos de una mitad por qué es considerado uno de los mejores goleadores del planeta. En un Mundial donde ya había brillado Kylian Mbappé con un doblete ante Senegal, el joven noruego no se quedó atrás.
Desde el primer pitazo, el partido se tornó un choque de estilos. Irak intentó mantener un esquema sólido en defensa, mientras que la presión agresiva de Noruega, dirigida por Ståle Solbakken, comenzó a generar problemas a la zaga asiática. A los 29 minutos, Noruega logró abrir el marcador. Tras recuperar el balón en campo contrario, Haaland no perdonó y derrotó al portero Jalal Hassan con un potente disparo.
Irak, mostrando su carácter, no se rindió fácilmente y logró empatar con un gol de Aymen Hussein, que aprovechó un error en la marca defensiva noruega. Pero el “Androide” noruego no tardó en responder; justo antes del descanso, capitalizó un error de los defensores iraquíes y volvió a poner a su equipo en ventaja.
El segundo tiempo mantuvo la misma intensidad. Irak hizo ajustes en su alineación con las entradas de Zidane Iqbal y Marko Farji, pero la experiencia de los europeos prevaleció en el campo. En el minuto 76, Leo Ostigård, quien había sido sustituido apenas minutos antes, sumó su aporte al ataque, aumentando la ventaja a 3-1.
Finalmente, un autogol cerró la cuenta, dejando el marcador en un contundente 4-1 a favor de Noruega. Un inicio prometedor para los escandinavos en el torneo, que demuestra el potencial de su estrella, Erling Haaland, y deja a Irak con aprendizajes y desafíos por delante.
DCN/Agencias