
El popular refrán “Goles son amores” se hace carne en las finales de la Copa del Mundo, donde los seis tantos son la estadística que más se repite entre los dos equipos que luchan por la gloria. En 22 ediciones del torneo, se han visto un total de 83 goles en los partidos decisivos, dando como resultado un promedio de 3,77 tantos por final. Esto apaga el mito de que el temor a perder convierte estos encuentros en un duelo acobardado.
La tendencia de los seis goles se remonta al primer Mundial en Uruguay 1930, donde el local venció a Argentina 4-2. Ocho años más tarde, Italia revalidó su título en Francia 1938 con otro 4-2, esta vez frente a Hungría.
El Mundial de Inglaterra 1966 trajo consigo uno de los encuentros más memorables, un 4-2 que se decidió en tiempo extra, marcado por el famoso “gol fantasma” de Geoff Hurst, lo que lo convierte en un clásico del fútbol.
Tuvieron que pasar más de cincuenta años para que esta cifra de seis goles resurgiera, y lo hizo en Rusia 2018, cuando Francia aplastó a Croacia con un también contundente 4-2. El último capítulo de esta emocionante saga se escribió en Catar 2022, donde Argentina y Francia regalaron un entrega intensa que culminó en un 3-3, resolviéndose desde el punto penal.
En el historial de finales, solo hay otra que sobrepasa esa cifra: el 5-2 de Brasil a Suecia en 1958. En contraste, el Mundial estadounidense de 1994 nos dejó la única final sin goles, un gris 0-0 entre Brasil e Italia que se resolvió en penales.
¿Qué nos deparará el Mundial de 2026 en Norteamérica? Las expectativas son altas entre los fanáticos, que esperan otra emocionante batalla goleadora, al igual que las de los primeros torneos en 1930, y las vibrantes entregas de 2018 y 2022. El corazón del fútbol siempre late fuerte en finales, y los números lo confirman.
DCN/Agencias