
Después de ocho meses detenido en el centro del ICE Camp East Montana, ZOR, un inmigrante, denuncia condiciones de abuso y maltrato. En una demanda presentada en una corte federal en El Paso, Texas, asegura que ha intentado ser deportado en seis ocasiones, a pesar de que un juez prohibió su expulsión. ZOR relata que fue agredido por otro detenido mientras funcionarios miraban sin intervenir y que un guardia le quitó su crucifijo, arrojándolo a la basura. Además, señala que la comida no es suficiente y que su salud se ha visto afectada, presentando problemas respiratorios y de piel debido a la suciedad del lugar.
La denuncia, compartida por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), es parte de la primera demanda colectiva contra Camp East Montana. ZOR, que utiliza un seudónimo por razones de seguridad, describe la situación en el centro como agotadora incluso después de pocos días.
Junto a él, otros tres inmigrantes han presentado quejas similares, apoyados por testimonios de personas que ya fueron liberadas. Gerald Akari Angye, un inmigrante camerunés, también detalla que fue golpeado por guardias al solicitar hablar con un abogado antes de firmar documentos para su transferencia a otro centro. Tras la agresión, fue hospitalizado y regresó a una celda aislada.
La demanda involucra al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y se presenta como una respuesta a lo que los demandantes catalogan como una serie de abusos generalizados dentro del centro.
La situación en Camp East Montana ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos, quienes continúan vigilando las condiciones de detención y los tratamientos infligidos a los inmigrantes en dichas instalaciones.
DCN/Agencias