
El expresidente boliviano Evo Morales exigió un juicio «imparcial» y «legal» tras ser declarado en rebeldía y recibir una orden de captura por no asistir al inicio de un juicio por presunta trata agravada de personas. A través de sus redes sociales, Morales reafirmó su posición: «No busco la impunidad, solo exijo un proceso apegado a la Constitución y al Derecho Procesal», y agregó que la Presunción de Inocencia debe ser respetada.
En su publicación, Morales argumentó que de acuerdo al Código de Procedimiento Penal de Bolivia, los juicios no deben iniciarse ni avanzar sin resolver primero los incidentes presentados por las partes. Señaló que un juez que permite que un juicio avance sin resolver estos incidentes corre el riesgo de que la acción sea declarada nula.
El juicio oral en su contra estaba programado para iniciarse en Tarija, donde se le acusa de haber tenido una relación con una menor de edad durante su presidencia en 2016. Ante la ausencia de Morales y su equipo legal, el tribunal lo declaró en rebeldía y suspendió el proceso, a menos que se presente ante la justicia o se ejecute una nueva orden de captura.
La Fiscalía de Tarija precisó que los abogados de Morales no presentaron ninguna justificación por su falta, y por ello, el tribunal decidió que fuese asistido por defensores públicos. La defensa de Morales sostiene que no fue notificado de manera adecuada para asistir al juicio, lo cual consideran un «vicio causal de fondo» y argumentan que el proceso responde a motivos políticos.
En este momento, Morales se encuentra en el Trópico de Cochabamba, resguardado por seguidores que impiden su detención. Desde octubre de 2024, esta zona cocalera ha sido testigo de bloqueos que frustraron intentos de arresto por parte de la Policía durante 24 días. El caso se origina en el contexto del gobierno de Luis Arce, que se desarrolla entre 2020 y 2025.
DCN/Agencias