Alemania ha ajustado este miércoles sus proyecciones económicas, reduciendo la estimación de crecimiento del PIB para 2026 al 0,5%, una baja respecto al 1% que se había planteado en enero. Este recorte se establece en un contexto de estancamiento para la principal economía de la eurozona.
Asimismo, el Gobierno alemán ha modificado su previsión para 2027, que ahora se sitúa en un 0,9%, previamente un 1,3%. Esta revisión se produce tras discusiones sobre la capacidad del sector industrial alemán para hacer frente a la escalada de tensiones geopolíticas.
Desde Berlín, se indicó que la decisión era necesaria, relacionando el deterioro de las proyecciones con la guerra en Irán, la cual ha desencadenado un impacto energético en toda Europa, encareciendo el petróleo y el gas natural.
Informes oficiales destacan que el conflicto ha afectado las cadenas de suministro y aumentado los costos de las materias primas, lo cual afecta a la competitividad de los exportadores alemanes. Adicionalmente, la incertidumbre ha llevado a una reducción en la inversión privada, con empresas deteniendo proyectos ante el riesgo de una escalada regional. Además, los altos costos energéticos han debilitado el consumo interno.
Por otro lado, Italia también ha recortado sus expectativas de crecimiento, fijando la proyección para 2026 en 0,6%, bajando del 0,7%. Este ajuste responde al impacto de la guerra en Irán sobre los precios energéticos. El ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, mencionó que el país se encuentra en situaciones «totalmente excepcionales» y anticipa nuevas revisiones debido a la incertidumbre persistente.
DCN/Agencias