La reciente subida de precios del gas natural licuado (GNL), tras el conflicto en Irán, está provocando cambios significativos en los mercados energéticos a nivel global y llevando a países dependientes de importaciones a replantear sus políticas. En Colombia, este fenómeno coincide con una disminución del gas nacional y la decisión gubernamental de no firmar nuevos contratos de exploración, lo que ha llevado a más de una docena de propuestas de importación de GNL en los últimos años.
El GNL internacional ha dejado de ser competitivo para sectores industriales como el alimentario y el de cerámicas, que ahora se están trasladando hacia combustibles alternativos, como el propano y el carbón, más económicos y estables ante la poca disponibilidad de gas local. Esta situación podría limitar permanentemente el mercado de GNL en el país, que es la tercera economía más poblada de América Latina.
El ajuste ocurre en medio de turbulencias globales. Antes del conflicto, alrededor del 20% del GNL mundial pasaba por el estrecho de Ormuz, ahora afectado por la violencia. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel, los precios del GNL en Asia se duplicaron, aunque han retrocedido con el alto al fuego.
En Colombia, la caída del consumo industrial de gas ha sido del 28% desde diciembre, cuando vencieron varios contratos. Aproximadamente el 50% de las empresas que dejaron el gas han cambiado al gas licuado de petróleo, mientras que otros han vuelto al carbón, que es mucho más barato. El sector eléctrico todavía busca gas, especialmente por el fenómeno de El Niño, que afecta los embalses hidráulicos. Sin embargo, la guerra ha mostrado las debilidades del mercado global, lo que complica proyectos de importación de mayor escala.
Colgas, principal distribuidor de GLP del país, ha convertido a alrededor de 100 empresas de gas natural a GLP en el último año y espera sumar 1,000 más. Un ejemplo es Eurocerámica, que planea una mezcla energética de 55% carbón y 45% GLP para 2026. Con la expiración de su contrato de gas, enfrentaron precios muy elevados y decidieron optar por el carbón cumpliendo con normativas ambientales, aunque mantienen sus equipos de gas por si las condiciones mejoran.
DCN/Agencias