El dólar cerró el mes de marzo con su mejor rendimiento mensual desde julio de 2025, y su avance trimestral no se observaba desde finales de 2024. Este aumento se debe a una creciente aversión al riesgo en los mercados globales, exacerbada por la intensificación del conflicto en Medio Oriente, que afectó las dinámicas energéticas y las proyecciones de crecimiento. Ante esto, los inversionistas optaron por refugiarse en la moneda estadounidense.
El Bloomberg Dollar Spot Index experimentó un incremento de aproximadamente 2,36% en marzo y un avance cercano al 1% en el trimestre, lo que representa un cambio notable frente a las predicciones de inicios de año, cuando las expectativas eran bajistas para el dólar.
La interrupción del suministro energético, provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, evidenció la vulnerabilidad de economías que dependen en gran medida de las importaciones de crudo y gas, como Europa y Japón. En contraste, la posición de Estados Unidos como principal productor energético realza el atractivo del dólar en un entorno incierto.
En América Latina, el desempeño de las divisas fue variado, influido por la evolución de los precios de las materias primas y factores internos. Divisas como el colón costarricense, el peso argentino y el real brasileño demostraron resiliencia, gracias a dinámicas locales y un posicionamiento favorable ante los flujos externos.
Analistas del BBVA advirtieron que tanto las divisas emergentes como las de Latinoamérica seguirán expuestas a eventos externos y a un clima de baja tolerancia al riesgo, especialmente a medida que el conflicto entre Irán y Estados Unidos no muestra signos de resolución.
DCN/Agencias