Un mes tras el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes a Irán, la guerra en Medio Oriente ha impactado significativamente los mercados financieros globales. Este conflicto, que comenzó el 28 de febrero, ha perturbado el comercio energético, tensionado las cadenas de suministro y generado reacciones variadas entre sectores expuestos a la volatilidad geopolítica.
El sector del petróleo y gas se ha beneficiado notablemente. El casi completo cierre que Irán impuso en el estrecho de Ormuz, una ruta que transporta cerca del 20% del crudo y gas natural licuado en tiempos de paz, ha llevado a un incremento en los precios de la energía, así como a un repunte en las acciones de las principales petroleras. José Torres, economista de Interactive Brokers, indica que los márgenes del sector se han ampliado debido al aumento de los precios del crudo, mientras los costos de extracción se han mantenido estables. Los inversionistas prevén que el conflicto se extenderá, manteniendo altos los precios durante uno o dos años.
En contraste, el sector de la defensa no ha mostrado el comportamiento habitual en tiempos de guerra. A pesar de que los conflictos suelen beneficiar a los fabricantes de armas, varias empresas han visto caídas en sus acciones debido al temor por interrupciones en la cadena de suministro. En el último mes, Rheinmetall se redujo un 17%, mientras que Thales y RTX bajaron un 6,7% y 6,4%, respectivamente.
La industria de la aviación ha sido otra de las más golpeadas, con cancelaciones de vuelos y un aumento en los precios del combustible, reduciendo aún más los márgenes de las aerolíneas. En este periodo, Lufthansa perdió un 19% y International Airlines Group retrocedió un 15,9%. Asimismo, el sector financiero ha sentido las repercusiones, con bancos enfrentando desafíos por los altos precios energéticos y la incertidumbre económica global.
Con información de AFP
DCN/Agencias