
Con un clima ameno y lleno de esperanza, los cristianos marabinos se reunieron este domingo en el monumento a Nuestra Señora de Chiquinquirá para dar inicio a la Semana Santa. La ceremonia estuvo marcada por profundas oraciones, y entre los asistentes se vieron niños, hombres y mujeres que, con fervor, buscaron la bendición de Cristo mientras recordaban su sufrimiento y crucifixión.
Este año, los fieles elevaron sus plegarias por diversas intenciones: algunos pidiendo salud, otros prosperidad, pero la mayoría clamó por la paz mundial. La celebración no solo se centró en recibir la palma bendita, sino en suplicar que el Rey de Reyes traiga tranquilidad a los pueblos en conflicto, que prevalezca el bien sobre el mal en Medio Oriente y que el mundo se convierta en un lugar mejor para los niños y los animales. Asimismo, se pidió perdón por los que no han dirigido con justicia.
La cruz que Cristo soportó se convirtió en un símbolo de amor, solidaridad y justicia en este recorrido de fe. Los zulianos, conscientes de las dificultades del camino, siempre hallan la salida, recordando que la fe es una luz en tiempos oscuros.
La ceremonia culminará en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, un momento cargado de emociones, donde las palmas levantadas representan el triunfo de Dios sobre la humanidad y el universo. Se realizaron oraciones por los encarcelados, aquellos atrapados en sus adicciones y los perdidos, pues creen que la oración es un alivio ante el sufrimiento.
Desde hoy se inicia un tiempo de reflexión, con el objetivo de sanar y enfrentar las batallas espirituales que surgen en la vida cotidiana. Esta Semana Santa se presenta como una oportunidad para renovar la fe y fortalecer el espíritu en el corazón de cada zuliano.
DCN/Agencias