Los Misterios del Bostezo: Impacto Sorprendente en Nuestro Cerebro

El Bostezo: Un Fenómeno Intrigante
El bostezo es un movimiento muscular complejo que, en cuestión de segundos, implican la expansión de las vías respiratorias y un estiramiento notable de los músculos alrededor de la garganta. Aunque su función sigue siendo objeto de estudio, se ha determinado que va más allá de los estereotipos de cansancio o aburrimiento, y se vincula, en gran medida, con el cerebro.
Tradicionalmente, se ha creído que bostezar sirve para oxigenar el cerebro. No obstante, esta idea ha carecido de respaldo científico, pues no se ha demostrado que este acto realmente aumente la cantidad de oxígeno en el cerebro.
Recientemente, ha cobrado fuerza la teoría de que bostezar tiene como finalidad principal enfriar el cerebro. Estudios comparativos entre diferentes vertebrados sugieren que las especies con cerebros más grandes tienden a bostezar con más frecuencia. Esto se debe a que un cerebro de mayor tamaño produce más calor, lo que requiere de mecanismos adicionales para regular su temperatura. Al bostezar, se incrementa el flujo sanguíneo hacia la cabeza y se impulsa la eliminación del líquido cefalorraquídeo, resultando en un cerebro más fresco.
Investigaciones en humanos y animales indican que el bostezo se presenta en momentos de desregulación térmica, como en situaciones de estrés térmico o hipertermia.
Además, el líquido cefalorraquídeo juega un papel crucial en la salud cerebral al actuar como un amortiguador, eliminar desechos y regular la presión intracraneal. Un estudio reciente empleó resonancia magnética funcional para comparar el impacto de la respiración profunda y el bostezo en el cerebro. Los resultados mostraron que, al bostezar, el líquido cefalorraquídeo se dirige fuera del cerebro, lo cual no ocurre con la respiración profunda, reforzando la teoría del enfriamiento.
En el ámbito social, el bostezo es un comportamiento contagioso. Se propone que podría actuar como un mecanismo de comunicación o sincronización grupal, indicando aburrimiento o estrés a quienes están cerca. Este contagio se relaciona con neuronas espejo, implicadas en la empatía. Aunque el bostezo es universal, solo entre el 60 y el 70% de las personas experimentan este contagio. Además, se ha sugerido que el acto de bostezar puede ayudar a activar a una persona y mantenerla alerta.
Por último, es importante señalar que un bostezo excesivo puede ser indicativo de afecciones neurológicas o sistémicas.
DCN/Agencias