
La cafeticultura en México, especialmente en Chiapas, enfrenta una crisis severa por la falta de mano de obra. Este problema está directamente relacionado con la migración, que ha dejado a muchas comunidades sin jóvenes que trabajen en los cafetales.
La migración hacia Estados Unidos y otras ciudades ha reducido drásticamente la fuerza laboral local. En muchas zonas, solo quedan mujeres y adultos mayores para atender los cafetales. La situación ha llevado a los productores a buscar alternativas. Según un productor local, Tomás Tomasini, la falta de mano de obra tradicional ha sido reemplazada en parte por trabajadores migrantes de países como Haití y Cuba.
En Tapachula, uno de los principales centros cafetaleros de México, se estima que hasta el 100% de la mano de obra joven ha desaparecido. Las trabajadoras locales, como Nara Irasema Pérez, han comenzado a emplear a migrantes haitianos, aunque esto trae complicaciones debido a las diferencias en sus habilidades y expectativas.
Zacarías, un migrante haitiano, expresó su satisfacción por trabajar en el campo, donde asegura que hay oportunidades laborales. Llegan decenas de migrantes a realizar tareas de limpieza, corte y secado de café. “Aquí hay mucho trabajo, comida de todo, me siento bien”, comentó sobre su experiencia en la zona.
La situación actual en México ha cambiado con respecto a la migración. El país ha pasado de ser principalmente un lugar de tránsito hacia Estados Unidos a convertirse en un destino, especialmente tras el endurecimiento de las políticas migratorias en el país del norte.
DCN/Agencias