
La vida dentro de las cárceles es dura y el tiempo parece no avanzar para Héctor Rovaín, Erasmo Bolívar y Luis Molina, quienes llevan 23 años encarcelados. Este trío, ex funcionarios de la extinta Policía Metropolitana, se encuentra actualmente en el Centro Penitenciario Fénix, en Barquisimeto, estado Lara. La distancia entre sus familias, en Miranda y La Guaira, complica aún más las visitas.
Alexis Rovaín, hermano de Héctor, comparte el dolor por las ausencias en festividades como la Navidad, un evento que se convierte en un recordatorio constante de la injusticia. Los hermanos enfrentaron una sentencia drástica dictada por la jueza Marjorie Calderón, quien, tras recibir un ascenso, dejó a muchos cuestionamientos en torno a su decisión. Esta fue impulsada por el magistrado Eladio Aponte Aponte, quien arrepentido confesó que su veredicto fue influenciado desde Miraflores y actualmente vive en el exilio.
Los ex policías fueron condenados a 30 años en el juicio más largo del país, que desechó numerosas pruebas presentadas por la defensa. Junto a ellos, Marco Hurtado y Arube Pérez también recibieron severas condenas, aunque algunos compañeros han salido de prisión debido a problemas de salud.
Desde su detención en 2003, Rovaín, Bolívar y Molina no han logrado acceder a beneficios procesales, aunque el Código Orgánico Procesal Penal les otorga ciertas posibilidades. A pesar de ello, sus expectativas de recibir justicia están estancadas, mientras se mantienen firmes en la esperanza de no ser olvidados. Son considerados los primeros presos políticos de este régimen, en un panorama que sigue afectando la vida de muchos.
DCN/Agencias