
La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, se pronunció en nombre de 31 naciones afectadas por sanciones, asegurando que no reconocen ni aceptan las medidas coercitivas unilaterales, ya que esto implicaría aceptar la intervención de jurisdicciones extraterritoriales.
Rodríguez enfatizó que estas sanciones son parte de un chantaje político dirigido a países que no se alinean con las directrices hegemónicas. Durante una actividad en la Casa Amarilla, sede de la cancillería, donde se conmemoró el Día Internacional contra las Medidas Coercitivas Unilaterales, destacó que estas acciones no son reconocidas por el Consejo de Seguridad de la ONU y que buscan interferir en los asuntos internos de otras naciones.
En el evento también participaron representantes del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas y diplomáticos acreditados en el país, quienes apoyaron el rechazo a este mecanismo ilegítimo.
El ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil, calificó estas medidas de ilegales, señalando que constituyen una agresión tan grave como la guerra convencional, convirtiendo a los pueblos del Sur Global en blancos de una guerra económica. Gil advirtió que la violación de la Carta de las Naciones Unidas pone en peligro la paz internacional.
El canciller hizo hincapié en el genocidio del pueblo palestino por Israel, el bloqueo a Cuba y amenazas militares en el Caribe de parte de EEUU, como ejemplos de violaciones de derechos, que se reflejan también en las sanciones. Además, denunció el impacto de estas medidas sobre el derecho al desarrollo y la prosperidad económica, enfatizando que buscan imponer cambios de régimen y socavar las instituciones soberanas.
Yván Gil concluyó su intervención con un firme llamado en nombre de las naciones agredidas: «¡Basta de Medidas Coercitivas Unilaterales!», recibiendo una ovación de los presentes en la ceremonia.
DCN/Agencias