
El Estrés y Su Impacto en Nuestra Salud
En el ajetreo cotidiano, muchas veces descuidamos el autocuidado, priorizando el trabajo, los estudios y las relaciones personales. Esta falta de atención puede afectar silenciosamente nuestra salud, especialmente la del cerebro. El estrés, un término que nos acompaña constantemente, plantea preguntas sobre sus efectos en nuestro bienestar.
La psicóloga mexicana Luga Ballesteros define el estrés como una respuesta hormonal del cuerpo ante situaciones consideradas amenazantes. Esta reacción activa nuestro sistema nervioso, llevándonos a un estado de alerta. Según explica, un cierto nivel de estrés puede ser positivo, estimulándonos a adaptarnos y crecer. Sin embargo, períodos prolongados de tensión pueden derivar en problemas como el burnout o la ansiedad.
El impacto del estrés crónico va más allá de la simple sensación de agotamiento mental. En momentos de tranquilidad, el cerebro y el cuerpo realizan procesos de restauración. Cuando vivimos en constante estado de alerta, estos procesos no pueden llevarse a cabo, lo que puede resultar en un envejecimiento acelerado de las funciones cognitivas. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU., las personas bajo estrés crónico experimentan sentimientos de miedo, enojo y tristeza, así como problemas en el apetito, la concentración y el sueño.
Ballesteros menciona señales de alerta que indican niveles elevados de estrés, que incluyen dolores en el cuerpo, insomnio, baja energía y cambios en las relaciones interpersonales. Estas señales reflejan que el estrés está afectando múltiples facetas de nuestra vida.
Para mitigar el estrés, la especialista sugiere evitar el multitasking, que a menudo solo incrementa la sensación de agobio. También recomienda reservar momentos del día para uno mismo, como disfrutar de un baño o una taza de café sin distracciones. Además, propone integrar prácticas de meditación en la rutina diaria, dedicando unos minutos a la quietud.
El enfoque en el manejo del estrés puede proteger no solo nuestro bienestar general, sino también la salud de nuestro cerebro.
DCN/Agencias