
El gobierno venezolano expresó este lunes su deseo de que Trinidad y Tobago no permita el uso de su territorio para actividades que puedan comprometer la paz en el Caribe. Esta declaración surge tras las denuncias de Caracas sobre una supuesta «operación de falsa bandera» asociada a tensiones con Estados Unidos por su despliegue militar en la región.
El canciller Yván Gil, a través de un mensaje en Telegram, hizo un llamado a la primera ministra Kamla Persad-Bissessar, instándola a asumir su responsabilidad histórica y a optar por la paz. Gil afirmó que Venezuela no caerá en provocaciones, pero subrayó que defenderá su soberanía con determinación.
La acusación principal de Venezuela se centra en la supuesta intención de la CIA de llevar a cabo un ataque contra un buque militar estadounidense y luego culpar a Venezuela, como justificación para una agresión. Gil informó que se han comunicado los detalles sobre esta operación al gobierno trinitense.
Además, el pasado domingo, la administración de Nicolás Maduro denunció una «provocación militar» por parte de Trinidad y Tobago, alegando que esto forma parte de un plan para generar conflictos en la región. La vicepresidenta Delcy Rodríguez habló de «ejercicios militares» programados entre el 26 y 30 de octubre, los cuales, según ella, están siendo organizados por el Comando Sur de EEUU en la isla.
Rodríguez también reveló la detención de un grupo supuestamente vinculado a la CIA con información sobre este plan. El destructor USS Gravely llegó a Trinidad y Tobago, y se aguarda la llegada de la Unidad Expedicionaria 22 del Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense.
DCN/Agencias