
En un movimiento para fortalecer la percepción de unidad dentro del chavismo, el gobierno de Nicolás Maduro ha ascendido a tres militares retirados al rango de General de Brigada. Los ascendidos son Francisco Arias Cárdenas, Francisco Ameliach y Wilmar Castro Soteldo, quienes participaron en el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, liderado por Hugo Chávez.
Arias Cárdenas, exgobernador del Zulia y exembajador en México; Ameliach, diputado y presidente de Corpozulia; y Castro Soteldo, exministro de Agricultura, reciben este reconocimiento después de años de ser considerados marginales dentro del chavismo. Según analistas, esto podría ser una estrategia de Maduro para cimentar su base y responder ante la presión de Estados Unidos.
José Antonio Colina, militar retirado y presidente de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex), interpreta esta acción como un mensaje de fidelidad de los «chavistas originarios» hacia Maduro. Colina destaca que, tras haber sido relegados por Chávez en su momento, ahora se busca restaurar su estatus para consolidar lealtades y desvirtuar cualquier posible figura de oposición dentro del chavismo.
Carlos Hurtado, también militar retirado, concuerda en que este ascenso busca unir a antiguos compañeros de armas ante posibles agresiones externas. Sin embargo, expresa dudas sobre la efectividad de esta estrategia, considerando que quienes fueron ascendidos carecen de un verdadero liderazgo en la situación política actual.
Por su parte, Arias Cárdenas, quien salió de su cargo en México rodeado de controversias y limitaciones políticas, es visto ahora por Maduro como parte de una «generación de oro» que se arriesgó durante el intento golpista de 1992.
DCN/Agencias