
Las tragedias de El Limón en 1987, Vargas en 1999 y la más reciente, en Tejerías el pasado 9, han dejado víctimas, desaparecidos y sobre todo, consideraciones importantes como causales de las mismas, que de haberse tomado en cuenta, hubiesen impedido los demoledores resultados y sórdidos episodios que nos estremecen.
Las Tejerías, cercana a la capital aragüeña, tiene una población estimada en 50 mil habitantes y parece convalida después de lo ocurrido, la voz que escuchamos entre las primeras declaraciones por alguno de los afectados; ”esto se acabó”. Tejerias, era ruina en medio de un dolor envolvente.
Los fallecidos suman 27 hasta el momento y no todos, están identificados. Más de 54 son los desaparecidos. Entre estos, 20 pequeños quienes celebraban un cumpleaños y cuyas huellas de sobrevivencia no han dejado rastro.Estas informaciones desde Tejerías, asoman testimonios con dimensiones sobrenaturales, que abundan en estos descontrolados sucesos y asimismo, escuchamos por otro lado, las críticas por la impericia en el manejo de la situación y la desventaja injusta en la repartición de la ayuda que comienza a llegar, desde distintos puntos del país.
Ambas situaciones van de la mano y en el medio; el espíritu único de solidaridad del venezolano, que registra sus primeras organizaciones para la recepción de artículos previamente definidos como prioritarios y enviarlos posteriormente a la ciudad fantasma.
En Tejerías, las primeras informaciones de sus habitantes acusan directamente al gobierno nacional y regionales por socavar las condiciones mininas derivado de las condiciones vulnerables de aquel valle fértil que presentaba en sus suelos, condiciones excesivas de humedad, desde un buen tiempo y no se tomaron medidas pertinentes para desalojar por lo menos a las familias más vulnerables. Con tal escenario, la agricultura y cosechas se esfumaron en el agua. El viento y el agua, se habían enseñoreado contra Tejerías y le arrebataron la esperanza depositadas en refugios que comienzan a cuestionarse.
La quebrada de Los Patos, se desbordó entre las rocas contenidas en sus laderas y arrastró cuanto consiguiguió a su paso.La siembra más fecunda es el terror y con esto, el desánimo por la falta de mantenimiento y política de prevención de los responsables de decidirlas.
Tejerías, contó con el Ministro de Justicia y Paz, Remigio Ceballos. Llegó, habló y dijo; los periodistas no informarán desde el mismo escenario de los hechos y tomarán notas de cuanto vean a través del Canal 8. Anotarán de allí, lo necesario,-declaró- porque el canal del gobierno informa sobre todo cuanto ocurre.
Unas declaraciones inapropiadas que tuvieron respuestas contundentes del CNP al recordarle el artículo 58 al militar de alto rango.
El mencionado artículo del texto constitucional, habla del derecho a la información y este sentido fue el esgrimido del gremio de periodistas, para apelar una vez más a la necesidad de señalarle, desde el punto de vista de la información tal cual, ocurre ¿Cómo se puede callar un hecho de tanta significación ante la discrecionalidad de un funcionario ministerial? En Venezuela, no hay tregua para las cosas que pueden evitarse si hubiésemos tenido políticas claras de mantenimiento preventivas y no lloráramos hoy los muertos de Tejerías, ni del Táchira que sumaron 12.
Tampoco para estos sobresaltos, emanados de declaraciones tan irrespetuosas para un gremio sin otro fin, distinto a informar oportuna y verazmente al país, asistido este, por el derecho a la información. Hay que repetir este preceepto constitucional.