México después de Cárdenas. Por Luis Acosta

Más afuera, que adentro del país, se reconoce la importancia del gobierno de Lázaro Cárdenas, 1934-1940. Sin embargo, no hay dudas que México dio un vuelco político con la llegada de Lázaro y la nacionalización del petróleo que provocó una revolución de orden sicológico y económico al conseguir la incorporación del inversionista mediano y grande en el meollo petrolero. Tanto así, que la historia afina que el gobierno de Cárdenas no caló en las primeras de cambio, pero sus múltiples iniciativas, sin bullas pero sin pausas, consiguieron que muchos sentimientos patrios movilizaran las fibras nacionalistas del pueblo con todo y muchos incrédulos pero logrando la salida de los “callistas” que ocupaban los puestos de gobierno en la administración de Cárdenas. El General Calles y sus seguidores huyen hacia los Estados Unidos pero, tiempo después, regresan. Cárdenas y su gente, ya mas establecidos, logran expulsar a definitivamente al General Calles el 10 de abril de 1936. Así pues, de estos movimientos se fue nutriendo la convivencia de los campesinos para convertirse en obreros y comenzar a crecer en unión y prestigio para la vida del país y sus pueblos. 

Después de Cárdenas, hubo 9 períodos de diferentes gobiernos con secuelas entre “chicha y limonada” y ningún paso importante se produce en estas administraciones hasta que la historia llega al gobierno de Ernesto Zedillo, 1994-2000, quien cierra el milenio mejicano con una gestión que da los pasos correctos para el repunte definitivo de la economía mejicana.

En efecto, Zedillo copia el habilidoso sistema económico norteño de trabajar y poner el dinero para una sola bolsa cuyos resultados se reparten en utilidades entre todos. Esta forma de inversión única con reparto equitativo y proporcional hizo que el inversionista criollo mejicano, con confianza y sin miedo, se enganchara y nutriera de este esquema provocando, como resulta, que florezca la riqueza y el ahorro del país a través de una población austera, decidida y disciplinada. 

Pero Zedillo no se queda allí. El invita a sus coterráneos a acompañarlo en la tarea de crecer económicamente ingresando en volumen en la bolsa común que empieza a conocerse dentro de México con tal magnitud que el inversionista criollo se vuelve rico y las reservas internacionales se suman y se vuelven importantes por los ahorros del mejicano y su interés en involucrarse en la riqueza sustentable y los capitales en manos de particulares y no solo del gobierno.

Fue Zedillo, y ningún otro, quien cambio la historia de México. Hoy el país azteca está pagando salarios que compiten con los norteños y está haciendo posible que el mejicano se quede a trabajar en el país lo cual produce doble beneficio a favor de México y sus trabajadores: vivir para su país y ganar para una vida más feliz y próspera.

Le toca a López Obrador, y los otros que vengan, sanear al país de anarquías y drogas, de armas y de homicidios; del maltrato y abuso femenino; del maltrato policial y del propio ejército en algunas proporciones. Lo grave de todas estas calamidades es que los excesos lo pagan las victimas más inocentes y los mejicanos más modestos y sanos. 

Dios ilumine y dirija a los mejicanos a tomar las decisiones correctas en las próximas elecciones legislativas de medio término y proteja ese gran país de los peligros que siempre están al acecho.

 

Luis Acosta

Entérate al instante de más noticias con tu celular siguiéndonos en Twitter y Telegram
Suscribir vía Telegram

Lea también

Le puede interesar además

Loading...

Tu opinión vale...