
El domingo 18 de octubre, Milán, Italia, fue escenario de disturbios y enfrentamientos entre manifestantes y cuerpos de seguridad, especialmente en las inmediaciones de la Piazza del Duomo. Las protestas comenzaron a intensificarse durante el día, llevando a altercados en una de las zonas más turísticas y comerciales de la ciudad.
Como medida preventiva, los comerciantes del centro de Milán optaron por cerrar sus locales, bajando las persianas para salvaguardar la integridad de sus empleados y evitar daños a sus propiedades, en medio de un clima de creciente inseguridad.
Los disturbios también incluyeron reportes de saqueos, robos y daños a propiedades en varias áreas clave de la capital lombarda. Estas situaciones generaron sorpresa y preocupación tanto entre los habitantes como entre los visitantes que se encontraban en la ciudad en ese momento.
Las autoridades italianas implementaron un operativo en la zona afectada para restablecer el orden público y evaluar los daños causados durante la jornada. El comercio en el centro histórico de Milán permanece en estado de alerta debido a la posibilidad de que las tensiones continúen en las horas siguientes.
DCN/Agencias