
El 9 de octubre, Panamá fue sacudido por un terremoto de magnitud 7.5, el cual liberó una energía comparable a la explosión de 367 bombas atómicas como la de Hiroshima, según el geofísico panameño Isaac Guerra Araúz, que investiga los efectos geológicos del movimiento sísmico.
Guerra Araúz indicó que la magnitud del sismo provocó el desplazamiento de millones de toneladas de tierra, causando deformaciones permanentes en la península de Azuero y la costa de Veraguas. Actualmente, el experto recolecta datos en estas áreas para sus investigaciones. La magnitud se mide mediante la escala de momento, que reemplaza a la antigua escala de Richter, siendo relevante ya que un incremento de una unidad en esta escala representa aproximadamente 32 veces más energía liberada.
Los primeros análisis indican que el terremoto modificó la elevación de varios sectores costeros. Se registraron desplazamientos verticales de hasta tres metros en ciertas localidades. Guerra Araúz mencionó que algunas áreas se elevaron mientras que otras fueron hundidas, lo que está relacionado con el movimiento de los bloques de la falla responsable del temblor.
En el distrito de Tonosí, específicamente en Búcaro, se identificaron movimientos verticales de alrededor de tres metros, superando las estimaciones iniciales de dos metros basadas en modelos matemáticos. Esta discrepancia ayuda a calibrar las simulaciones científicas con las mediciones obtenidas en el lugar, lo que facilita una mejor comprensión del comportamiento de la ruptura.
Los investigadores continúan su labor en estos sectores afectados para profundizar en los efectos y características del sismo que impactó a Panamá.
DCN/Agencias