
La moneda única europea ha alcanzado niveles mínimos no vistos desde mayo de 2025, cotizando a 1.111 dólares frente al dólar estadounidense y a 0.842 libras en comparación con la divisa británica. Este retroceso del euro, que representa una pérdida de más del 5% desde finales de agosto, se ha visto impulsado por el aumento de los precios de la energía, tensiones en el mercado de bonos de Francia y la fortaleza del billete verde.
A pesar de que el Banco Central Europeo (BCE) ha aumentado las tasas de interés en dos ocasiones este año, lo cual usualmente respalda el valor de la moneda, el euro no ha logrado mantener su recuperación estival. La presión del dólar también se ha intensificado tras un repunte en la inflación de Estados Unidos, que alcanzó el 3.7% interanual en septiembre, superando las expectativas del mercado y llevando al índice del dólar a su nivel más alto en 18 meses.
Las proyecciones de los operadores han aumentado con respecto a un posible incremento de las tasas por parte de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed), que actualmente mantiene su tipo de referencia entre el 3.75% y el 4%. Esto contrasta con el 2.5% fijado por el BCE, lo que ha influido en la dinámica de los tipos de cambio entre el euro y el dólar, afectando directamente a su cotización en el mercado.
DCN/Agencias