El tormento zuliano: Interrupciones eléctricas desatan crisis de salud mental y agudizan la fatiga, insomnio e irritabilidad

Un estudio realizado por José Leonardo Caldera, psicólogo social y docente de la Universidad del Zulia (LUZ), ha analizado el impacto de los racionamientos eléctricos en el estado Zulia y la falta de horarios fijos para el suministro. Caldera enfatiza que la incertidumbre afecta tanto el comportamiento como la salud mental de los ciudadanos.

El especialista señala que el cerebro humano funciona como un mecanismo anticipatorio. La ausencia de un esquema horario claro para las interrupciones del servicio eléctrico dificulta la planificación diaria de las personas. Esto trae consigo una serie de efectos negativos en la convivencia y la rutina social.

La constante necesidad de adaptarse a los cortes de luz provoca un estado de alerta perpetuo, lo que aumenta los niveles de estrés. La falta de un cronograma definido impide que las personas se preparen adecuadamente. Además, la falta de un descanso reparador, exacerbada por las altas temperaturas, afecta el sueño. Esto impacta especialmente en la población infantil, cuyas capacidades de concentración y aprendizaje se ven significativamente afectadas.

La fatiga cognitiva y la irritabilidad también se manifiestan en las calles, ya que el agotamiento mental influye en el autocontrol y la toma de decisiones, lo que podría dar lugar a un aumento en los accidentes de tránsito. Este contexto negativo también repercute en la dinámica familiar, donde el malestar acumulado dificulta la regulación emocional entre los adultos y crea tensiones en el hogar.

Las familias que cuidan a adultos mayores, niños o personas con condiciones de salud que dependen de refrigeración enfrentan una carga emocional y logística particular. La vulnerabilidad de estos sectores se hace más evidente ante la inestabilidad del servicio eléctrico.

Caldera propone que un cronograma oficial de administración de carga ayudaría a los ciudadanos a organizarse mejor en sus traslados y tareas diarias, disminuyendo la incertidumbre. En el ámbito familiar, sugiere planificar actividades alternativas durante los cortes de energía, especialmente para los niños. Además, recomienda que los adultos fomenten un ambiente tranquilo en casa para aliviar la ansiedad de los menores y enfatiza la importancia de la hidratación y de buscar apoyo profesional si los niveles de estrés son elevados.

DCN/Agencias

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