
El exalcalde de Mérida, Carlos García, fue deportado de Estados Unidos tras pasar ocho meses en condiciones que catalogó como deplorables en la cárcel de Hamilton, en el condado de Butler. En una entrevista con el diario El Mundo de España, García comentó que huyó de Venezuela en 2017 hacia Colombia debido a la persecución del régimen chavista, y más tarde se trasladó junto a su familia a Estados Unidos.
En enero, celebró la captura de Nicolás Maduro en Caracas por parte de fuerzas estadounidenses, pero 20 días después, fue arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), a pesar de estar en medio de un proceso de asilo. Durante su reclusión, García describió su experiencia como “denigrante”, detallando que solo tenía tres horas diarias de libertad y pasaba el resto del tiempo en una celda de dimensiones reducidas, sin acceso al aire libre.
Indicó que, a pesar de huir de la situación en Venezuela, terminó enfrentando un entorno similar al convivir con criminales. Durante su detención, experimentó problemas de salud, lo que resultó en su hospitalización en dos ocasiones y una pérdida de 22 kilos. Ante las difíciles condiciones, decidió pedir su repatriación a Venezuela tras un intento fallido de ser deportado a Ecuador.
Al ser recibido en su país, fue interrogado brevemente por funcionarios de varios cuerpos de seguridad antes de ser liberado. García expresó su percepción de que la situación en Venezuela ha llevado a un renovado optimismo entre la población, a pesar de la crisis económica y social, y enfatizó que el cambio debe producirse a través de elecciones presidenciales. Además, agradeció la intervención del gobierno de Donald Trump en la captura de Maduro, aunque se mostró crítico en temas relacionados con la liberación de presos políticos y el trato hacia figuras de la oposición.
DCN/Agencias