
En un alarmante giro de eventos, el tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas a nivel global se ha desplomado un 73% entre 1970 y 2022. Esta devastadora estadística proviene del reciente Informe Planeta Vivo 2026, elaborado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que resalta la imperiosa necesidad de cambiar nuestros sistemas de alimentación, energía y financiamiento para detener el avance de la pérdida de biodiversidad.
Particularmente inquietante es la situación en América Latina y el Caribe, donde la reducción de fauna alcanza un alarmante 95%, convirtiéndose en la región más afectada. Por detrás están África, con un decrecimiento del 80%, y Asia-Pacífico, que se queda en un 49%.
Este estudio, basado en el Índice Planeta Vivo de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), analiza más de 35 mil tendencias poblacionales de alrededor de 5,790 especies de vertebrados. Los ecosistemas de agua dulce son los más perjudicados, con una caída del 85%, seguidos por los terrestres, que han disminuido un 69%, y los marinos, que muestran un descenso del 59%.
Entre las amenazas más críticas se encuentran la destrucción de hábitats, la sobreexplotación de especies, el cambio climático, la contaminación, así como la proliferación de especies invasoras y enfermedades. Según WWF, estas presiones están íntimamente vinculadas a problemas estructurales en nuestros modelos de producción y consumo.
A pesar de los sombríos datos que pintan un cuadro de crisis ambiental, el informe también ofrece una pizca de esperanza: casi la mitad de las poblaciones estudiadas se mantienen estables o incluso están en aumento. La recuperación de especies emblemáticas como las tortugas verdes, los atunes rojos, los tigres y los elefantes de África del Sur demuestra que las medidas de conservación, aunque insuficientes, pueden dar frutos.
En un mundo donde cada vez resulta más crucial cuidar nuestro entorno, este informe invita a la reflexión y a la acción. La biodiversidad no solo es importante por su belleza, sino también por su papel fundamental en la supervivencia de nuestro ecosistema.
DCN/Agencias