
Educadores del estado Monagas proponen una reducción de la semana escolar a solo tres días, debido a los constantes cortes de electricidad que afectan el descanso de los estudiantes. Representantes del sector educativo entregaron formalmente un pliego de solicitud a la Zona Educativa de Maturín para que las clases se impartan únicamente los lunes, miércoles y viernes.
Esta propuesta surge como respuesta a los efectos negativos que la crisis del Sistema Eléctrico Nacional tiene en los hogares, situación que dificulta que los alumnos logren un sueño reparador antes de asistir a clases. Darío Lima, presidente del Sindicato Unitario del Magisterio de Monagas, lideró la entrega del documento y explicó que esta medida extraordinaria busca ser un recurso transitorio hasta que se normalice la generación y distribución de electricidad en el país.
Lima destacó que, con la actual crisis eléctrica, los niños y adolescentes no pueden dormir las ocho horas recomendadas, lo que ha llevado a un deterioro físico y psicológico en el proceso de aprendizaje. Los docentes también advierten sobre un aumento en los problemas de concentración y en la retención de materia tanto científica como humanística. Además, han notado un incremento en la inasistencia escolar tras largos períodos de racionamiento eléctrico.
El documento fue recibido formalmente por los supervisores de la Zona Educativa de Monagas, quienes ahora deben pronunciarse ante esta grave situación que afecta la educación. El sindicato hace un llamado al Ministerio de Educación para que considere con urgencia la implementación de este cronograma de emergencia. Además, solicitan que se priorice la salud física y mental de los alumnos, así como la creación de estrategias educativas a distancia para los días que no se asista a clases.
Cabe destacar que esta propuesta afectaría a más de 200.000 estudiantes de la región, abarcando todos los niveles educativos. Lima enfatiza la necesidad de medidas inmediatas para evitar problemas de salud a largo plazo entre los estudiantes, especialmente debido a las altas temperaturas propias del oriente venezolano, que podrían intensificar los desmayos y malestares en las aulas sin electricidad. La propuesta pone de manifiesto la intersección entre la crisis eléctrica y las políticas educativas en el país.
DCN/Agencias