
A lo largo de mi carrera como estilista, trabajando con personalidades y ayudando a quienes buscan cambiar su look, he escuchado numerosas creencias sobre el cabello. Algunas se transmiten de generación en generación, mientras que otras ganan popularidad en las redes sociales y se convierten en verdades asumidas.
El inconveniente surge cuando estas ideas nos llevan a descuidar el cuidado esencial del cabello, a usar productos inadecuados o a esperar resultados imposibles.
Insisto en la importancia de conocer el cabello para mantenerlo hermoso. Entender su textura, el estado de la fibra y las necesidades del cuero cabelludo nos permitirá hacer elecciones más acertadas.
Aquí presento varias creencias comunes y su realidad.
“Cortar las puntas hace que el cabello crezca más rápido.” Esto es un mito. El crecimiento se origina en el folículo, no en las puntas. Cortar el cabello ayuda a eliminar las partes dañadas y mantener la forma, pero no acelera el crecimiento.
“Raparse hace que el cabello vuelva a salir más grueso.” Esto también es un mito. Afeitar no incrementa el grosor ni la cantidad de cabello; lo que sucede es que el corte genera un extremo recto, que puede dar una sensación de mayor densidad.
“Lavarse el cabello todos los días provoca caída.” Es otro mito. La frecuencia de lavado varía según el tipo de cabello y las necesidades del cuero cabelludo. Algunas personas pueden requerir un lavado diario, mientras que otras lo hacen con menos frecuencia.
“Si veo pelo en la ducha, significa que me estoy quedando sin cabello.” Este es un mito común. La caída capilar es normal, y perder entre 50 y 100 cabellos al día es habitual.
“El cabello se acostumbra al champú y deja de funcionar.” Esto es falso. No se desarrolla resistencia al champú; lo que puede cambiar es la condición del cabello debido a factores externos.
“El estrés puede provocar caída.” Esto es cierto. Un episodio de estrés importante puede desencadenar una caída capilar que será evidente más tarde, pero no es la única causa de pérdida de cabello.
“El sol puede dañar el cabello y cambiar su color.” Esto es real. La exposición prolongada al sol puede deteriorar el cabello y afectar su brillo.
“El agua de piscina y el mar requieren cuidados posteriores.” Es cierto, ya que estas aguas pueden dejar el cabello áspero y difícil de manejar.
“El cabello mojado necesita un manejo cuidadoso.” Esto es correcto; el cabello húmedo es más susceptible a daños.
“El cuero cabelludo y los largos pueden necesitar cuidados diferentes.” Esta afirmación también es real, ya que un cuero cabelludo graso no necesariamente implica que las puntas lo sean.
Estas creencias y realidades deben considerarse al crear una rutina adecuada de cuidado capilar.
DCN/Agencias