
En años recientes, se ha observado un fenómeno notable: individuos saludables han comenzado a utilizar dispositivos que les permiten monitorear sus niveles de azúcar en sangre durante todo el día. Muchos también han decidido eliminar completamente los carbohidratos refinados de su dieta, tales como el pan blanco y la pasta.
Personas influyentes, autores y podcasters han promovido la idea de que es esencial controlar y evitar picos de azúcar en sangre. Según este enfoque, incluso quienes no padecen enfermedades metabólicas pueden enfrentar riesgos significativos al permitir niveles elevados de glucosa en su organismo, lo que podría resultar en desequilibrios hormonales, cambios de humor, y acné, entre otros problemas.
Sin embargo, los especialistas han comenzado a poner en duda esta percepción. Se plantea que los aumentos en el azúcar en sangre son una respuesta fisiológica normal tras el consumo de alimentos con azúcar y carbohidratos. Al digerir estos alimentos, se descomponen en glucosa, que ingresa al torrente sanguíneo, lo que genera un aumento temporal de la glucemia. En respuesta, el páncreas libera insulina para facilitar el ingreso de glucosa a las células como fuente de energía.
No solo los alimentos influyen en los niveles de glucosa; actividades físicas de alta intensidad también provocan un alza de azúcar, ya que hormonas como la adrenalina estimulan al hígado a liberar más glucosa.
En personas con diabetes, la situación es diferente, ya que su cuerpo no produce suficiente insulina o no responde a ella adecuadamente, lo que puede llevar a un aumento de azúcar en sangre tras las comidas. Para estas personas, un control riguroso de la alimentación y el uso de medicamentos como insulina pueden ser necesarios.
Se considera que un aumento de glucosa tras comer es normal en quienes gozan de buena salud, y lo más común es que estos niveles se estabilicen en un par de horas. Sin embargo, si los niveles de glucosa permanecen elevados durante más tiempo de lo esperado, puede ser un signo de resistencia a la insulina.
En cuanto a los monitores continuos de glucosa (CGM), que son herramientas utilizadas principalmente por personas con diabetes, ahora se están popularizando entre quienes están saludables. Algunos expertos advierten que su uso podría no ser necesario para esta población, ya que estudios indican que quienes no tienen diabetes mantienen niveles de azúcar saludables la mayor parte del tiempo.
Aunque las elevaciones de azúcar en sangre son comunes y por lo general no preocupantes, mantener niveles estables puede tener beneficios. La elección de alimentos como cereales integrales y fuentes de proteína puede ayudar a equilibrar los niveles de glucosa. Además, se recomienda prestar atención al orden de consumo de los alimentos para mitigar picos de azúcar tras comidas ricas en carbohidratos.
DCN/Agencias