
En las afueras de Pekín vive Yang, una señora de 91 años que, tras la muerte de su esposo, ha enfrentado una profunda soledad. A veces, su única compañía era la televisión, hasta tal punto que llegó a considerar la eutanasia voluntaria. Yang le comentaba a su hijo sobre esta posibilidad, pero él le respondió que era ilegal en China, lo que la llevó a expresar su deseo de hacerlo en caso de que alguna vez se legalizara.
Con problemas de glaucoma que afectan su visión, Yang tiene dificultades para manejar aspectos cotidianos, como regular su aire acondicionado. Este tipo de aislamiento se ha vuelto más frecuente en ciudades chinas, de acuerdo con Teresa Kuan, profesora de la Universidad China de Hong Kong, quien menciona que esta situación es provocada por la estructura social y la falta de interacciones significativas.
El fenómeno del aislamiento se agrava por factores como la migración de personas de áreas rurales a urbanas en busca de trabajo, dejando atrás sus redes de apoyo. Sin embargo, ha surgido una nueva «industria de la soledad» que busca abordar estas necesidades.
Yang ha visto un cambio positivo en su vida gracias a Wang Yingwei, quien dirige un servicio de entrega. Wang y su equipo no solo llevan alimentos, sino que también se preocupan por el bienestar de los ancianos. Ofrecen soluciones prácticas, como proporcionar agua filtrada y ayudar con reparaciones del hogar.
Yingwei, un exvendedor de teléfonos, fundó su empresa para que las personas mayores puedan permanecer en sus hogares en lugar de mudarse a residencias, inspirándose en la experiencia de su suegro, quien padecía alzhéimer y enfrentó condiciones deficientes en una institución.
La empresa de Yingwei y su equipo ha crecido, como lo demuestra el interés creciente por estos servicios, que en los próximos años podrían alcanzar un valor de 7.400 millones de dólares, según proyecciones de la empresa de valores Sinolink.
Zheng Ruizhi, una clienta de 75 años, se siente acompañada por Yingwei, a quien llama “querido niño” por la amistad y ayuda que le brinda en momentos difíciles. Este tipo de servicios no se limitan a visitas a domicilio, ya que también hay profesionales como Liu Yanyan, que acompañan a las personas al médico para reducir la ansiedad y el miedo asociados a la atención médica.
Esta realidad refleja una necesidad de conexión humana en una sociedad moderna que enfrenta el aislamiento, convirtiendo la asistencia emocional en un servicio valorado. La interacción entre proveedores de estos servicios y los ancianos crea un vínculo especial que ayuda a mitigar la soledad, como destaca Yang, quien ahora se siente más acompañada y feliz.
DCN/Agencias