
Este 2 de octubre, a 100 días de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el 24 de junio, miles de familias siguen desplazadas y sin poder retornar a sus hogares. La devastación de la infraestructura habitacional y la lentitud de las labores de reconstrucción han dejado a muchas personas en situación de vulnerabilidad.
Según reportes de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), hasta el 24 de agosto, los sismos habían causado la muerte de 6.509 personas y se habían realizado 6.462 rescates. De un total de 60.000 viviendas evaluadas, 25.240 mostraron daños significativos.
Acnur señala que el daño a las viviendas es una de las principales causas que mantienen a las familias en desplazamiento. Actualmente, muchas personas viven en refugios improvisados ofrecidos por familiares o comunidades, mientras que algunos albergues temporales están siendo reorganizados o cerrados.
Además, la crisis de apoyo humanitario ha entrado en una fase que requiere soluciones sostenibles. Las personas afectadas necesitan asistencia legal, recuperación de documentos de identidad, atención a la salud mental, y albergues dignos.
En respuesta a la situación, Acnur, en colaboración con autoridades locales y organizaciones, ha desplegado más de 55 toneladas de ayuda humanitaria. Esta asistencia incluye productos de primera necesidad para 3.356 personas, asesoramiento legal para 2.750 beneficiarios y 1.286 intervenciones para apoyo psicológico. Pese a estos esfuerzos, las asignaciones presupuestarias solo cubren el 31% de lo necesario para afrontar la crisis actual en el país.
DCN/Agencias