
Cómo cuidarse durante la mediana edad, que va de los 40 a los 60 años, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida y salud en el futuro. Durante esta etapa, muchas enfermedades como las cardiovasculares, diabetes, cáncer y demencia, pueden empezar a gestarse. Por ello, es vital adoptar hábitos saludables a lo largo de la vida, ya que pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia en la longevidad.
«La mediana edad es el momento ideal para implementar cambios que no solo beneficien el presente, sino también el futuro», comenta Margie Lachman, profesora de psicología en la Universidad de Brandeis.
Expertos sugieren varios hábitos saludables a considerar:
Entrenamientos por intervalos: Mejorar la aptitud cardiorrespiratoria es crucial para una vida activa más adelante. Incluir rutinas de entrenamiento por intervalos, como alternar entre sprints y descansos en la cinta o bicicleta, puede optimizar resultados en menos tiempo.
Pasar tiempo con amigos: La interacción social tiene un papel fundamental en el bienestar a largo plazo. Crear espacios para compartir actividades, como salir a caminar o hacer compras, ayuda a mantener esas conexiones importantes.
Consumir alimentos fermentados: Un microbioma intestinal saludable está asociado con un envejecimiento positivo. Incorporar yogur, kimchi o kombucha puede ser beneficioso, ya que estos alimentos aportan microbios que promueven la salud del sistema inmune.
Incluir proteína en cada comida: A partir de los 30 años, la pérdida de masa muscular se acelera. Es recomendable consumir entre 0,8 y 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal. Incluir proteínas en las comidas puede ayudar a mitigar esta pérdida.
Subir escaleras: Incorporar movimiento en la rutina diaria, como optar por escaleras en lugar de ascensores, contribuye a la actividad física que se necesita para reducir el riesgo de enfermedades.
Vacunarse contra la culebrilla: La vacuna para prevenir el herpes zóster podría disminuir el riesgo de demencia, aunque el mecanismo exacto aún no se comprende completamente.
Conocer el historial de salud familiar: Hacer una lista de enfermedades crónicas en la familia ayuda a hablar con médicos sobre el riesgo personal y las medidas preventivas a seguir.
Mantener un horario de sueño regular: Dormir entre siete y ocho horas es fundamental. Establecer un horario fijo para acostarse y levantarse puede ser más efectivo en la longevidad que solo la duración del sueño.
Estos hábitos son recomendaciones básicas pero clave para mantener una calidad de vida armónica en la mediana edad y más allá.
DCN/Agencias