
¡Atención, fanáticos del cine! Este martes, el carismático actor argentino Ricardo Darín deslumbró en el Festival de Cine de San Sebastián, pero no sin una pizca de humor y modestia. «¡Estoy un poco harto de mí!» exclamó entre risas al verse rodeado de su propio rostro en cada esquina de la ciudad, donde enormes carteles lo saludan desde todos los ángulos.
«Por lo menos la gente se ríe, ¡y eso me hace gracia!», confesó con una sonrisa traviesa. El querido Darín no se limitó a ser una cara bonita, ya que se presentó en el festival con su nueva película “Lo dejamos acá”, en la que comparte pantalla con el talento de Diego Peretti.
En esta comedia negra, Darín se transforma en un psicólogo que, desilusionado por su profesión, decide cruzar límites poco convencionales con sus pacientes. Pero más allá de las carcajadas, la cinta aborda un tema delicadísimo: la salud mental. «Lo que importa es encontrar un buen profesional», subrayó el actor, quien, tras su experiencia en el psicoanálisis, advirtió sobre el riesgo de caer en manos equivocadas.
Este astuto artista reveló su experiencia: «Una vez, sospeché que mi terapeuta no era precisamente ‘de buena leche'». Pero no todo es pesimismo, ya que también defiende las terapias de grupo, donde personas en situaciones similares pueden abrir sus almas y conectar de una manera sincera.
Más allá de los límites de la comedia, Darín no se detuvo ahí. En una crítica certera, afirmó que estamos «entregando el alma a los algoritmos». El poder de las nuevas tecnologías no le es ajeno y vaticina que «somos conejitos de indias», hipnotizados por intereses ocultos en la red.
La polarización social también le preocupa. «Si no opinas como yo, te conviertes en mi rival», aseguró, abogando por un diálogo respetuoso. ¡Un verdadero llamado a la paz en tiempos turbulentos!
Y como buen defensor del cine, no escatima críticas a la situación del cine argentino, que enfrenta un durísimo golpe con la eliminación de subsidios bajo el gobierno de Javier Milei. «Lo que está ocurriendo no es razonable», sentencia con fervor mientras reclama un regreso a las salas de cine y la revitalización del sector.
«A veces sobreviviendo gracias a las plataformas, pero ¡no puede ser el final!», concluye, dejando a todos a la expectativa de su inquebrantable pasión por el séptimo arte. ¡Así es Ricardo Darín, un maestro en todos los sentidos!
DCN/Equipo de Farándula