
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, resaltó las recientes inversiones privadas en el sector energético de Venezuela, considerando que estos acuerdos marcan un cambio significativo en la percepción del riesgo internacional. Según Wright, estas inversiones se traducirán en un aumento considerable de los ingresos públicos del país y en la reintroducción de millones de barriles de petróleo en los mercados globales.
Wright mencionó que el interés de las multinacionales de EE.UU. y otros países refleja una estrategia a largo plazo, que trasciende la situación política actual. Afirmó que las empresas están reconociendo un perfil de riesgo futuro que ha cambiado drásticamente, y destacó que, para cualquier otro Gobierno distinto al de Venezuela, estos acuerdos serían un gran acierto.
El funcionario enfatizó que el capital privado tendrá un efecto directo en la economía local, creando empleo y aumentando las regalías e impuestos. Indicó que estas inversiones traerán más ingresos fiscales, mayores oportunidades laborales y un aumento en la necesidad global de crudo.
Además, habló del deterioro de la infraestructura de refinación en Venezuela y anunció que compañías estadounidenses e internacionales estarán involucradas en su modernización tecnológica, buscando procesar una mayor parte del petróleo producido en el país.
Para revitalizar la industria petrolera, Wright subrayó la importancia de estabilizar el sistema eléctrico nacional. En este contexto, informó que la empresa GE Vernova ya está en el país para colaborar en la reparación y modernización de la red eléctrica.
Wright relacionó estas iniciativas con la visión de la Administración Trump, que busca expandir la oferta energética y fomentar el comercio internacional. Criticó las políticas energéticas de las administraciones de Barack Obama y Joe Biden, señalando que su enfoque contra los combustibles fósiles resultó en una reducción de la oferta y aumentos de precios.
Concluyó que están trabajando para revertir años de daños e inversiones faltantes, con una estrategia que busca beneficios duraderos para EE.UU., Venezuela y el mercado energético global.
DCN/Agencias