
El Madrid recupera confianza, pero con matices
El Real Madrid, comandado por José Mourinho, sacó una victoria reparadora en el Santiago Bernabéu al vencer 4-1 al Rayo Vallecano. Después de una semana tensa marcada por los silbidos de la afición y un apretado triunfo ante el Inter en la Champions, el equipo merengue necesitaba un respiro para volver a conectar con su hinchada. Aunque la primera mitad ofreció chispazos de buen fútbol que parecían definir el destino del partido, la segunda parte evidenció las debilidades defensivas y la falta de cohesión que todavía persisten en este proyecto.
Un inicio demoledor gracias a los errores del Rayo
Desde el comienzo, la estrategia de Beñat, entrenador del Rayo, fue arriesgada al aumentar la presión en el Bernabéu. Esto permitió al Madrid jugar a la contra con rapidez, aprovechando los espacios que dejó la defensa vallecan. El primer impacto llegó cuando el central Lejeune cometió un penalti al derribar a Carreras, y Kylian Mbappé convirtió el lanzamiento, enmendando así su reciente fallo en un penalti ante el Betis.
Poco después, otro error de Lejeune fue capitalizado por Vinícius Júnior, quien asistió a Carreras. Este, tras una pared con Mbappé, aumentó la cuenta a 2-0. La contundencia del Madrid no paró ahí: Vinícius volvió a destacarse con una jugada individual que culminó en un centro preciso para Jude Bellingham, quien marcó el tercer gol y desató la euforia en la grada.
La aparición de Diomande y el regreso de la falta de intensidad
El encuentro sirvió también para el debut como titular de Ousmane Diomande, la reciente adquisición de 125 millones de euros. Aunque mostró destellos de su calidad, el juego se volcó mayormente hacia Vinícius, quien logró transformar los pitos iniciales en aplausos.
Desconexión y silbidos en la segunda parte
Sin embargo, la segunda mitad fue un cambio radical. El Madrid volvió sin la intensidad necesaria, lo que permitió al Rayo hacerse con el control del balón y crear oportunidades. Un desajuste defensivo entre Camavinga y Vinícius propició el gol de Sergio Camello, despertando fantasmas del pasado que obligaron a Courtois a realizar paradas cruciales, lo que generó nuevamente silbidos de descontento entre los aficionados.
Un cierre con calma y foco en la regularidad
Con la entrada de Arda Güler, el Madrid encontró nueva vida en ataque y, en los minutos finales, Mbappé selló su doblete, estableciendo el 4-1 definitivo. A pesar de la goleada, el cuerpo técnico de Mourinho sabe que deben reflexionar. La irregularidad y la falta de intensidad en las segundas partes son aspectos a mejorar si desean luchar por todos los títulos en juego.
DCN/Agencias