
Durante más de dos décadas, expresar la verdad y defender la libertad de expresión en Venezuela ha resultado en encarcelamientos y constantes persecuciones para miles de ciudadanos. Uno de los casos más recientes es el del cirujano vascular Juan Torres, un médico de Trujillo que denunció las violaciones y el acoso sufridos por su familia por parte de las autoridades.
En septiembre de 2025, Torres y su esposa fueron detenidos por agentes de seguridad. En diálogo con El Nacional, el médico describió las torturas físicas y psicológicas que enfrentaron durante su cautiverio, así como los chantajes y la manipulación de pruebas en su contra.
Torres fue liberado en febrero de 2026 gracias a la Ley de Amnistía, pero al salir, encontró sus bienes saqueados, incluyendo vehículos y equipos de su clínica. Hasta el momento, no ha recibido respuesta a sus solicitudes de restitución.
La persecución contra él no comenzó con su encarcelamiento; desde 2017, cuando se desempeñaba como jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Pedro Emilio Carrillo, denunció muertes por sepsis atribuibles a la falta de condiciones en el hospital, lo que llevó a su destitución y un acoso sistemático.
Torres también se involucró en la defensa del voto popular durante las elecciones de 2024, hecho que intensificó el hostigamiento hacia él, señalando a altos funcionarios del oficialismo como responsables del mismo.
En su testimonio, subrayó la importancia de hacer visibles a quienes siguen encarcelados y exigió que se cumpla la Ley de Amnistía. A pesar de las pérdidas materiales, su prioridad es abogar por la libertad de los presospolíticos. El caso de Torres es un reflejo de la crisis de derechos humanos en Venezuela, donde más de 300 personas aún están detenidas por motivos políticos. Su historia resalta un patrón de amedrentamiento en el país, donde el silencio sigue siendo un riesgo.
DCN/Agencias