¡Increíble! Les pagan por provocar la lluvia

Los agricultores que pagaron a David Nabutsilili para que invocara lluvia se volvieron furiosos al ver que sus cultivos se inundaron. Lo persiguieron por las colinas hasta que se cayó y se fracturó el fémur, resultado de una situación que se tornó insostenible. A dieciséis años de aquel día, Nabutsilili aún siente dolor en su pierna, aunque muchos de los que lo persiguieron lo buscan para pedir su ayuda espiritual, especialmente en la temporada de siembra. Sin embargo, su vida puede volverse un desafío: si no cumple con las expectativas de la comunidad, debe huir por su seguridad.

Nabutsilili, en una entrevista con The Associated Press en su pueblo en el este de Uganda, comentó: «La gente se enoja si llueve demasiado o si no llueve en absoluto». Históricamente, los invocadores de lluvia han sido figuras clave en sus comunidades, realizando rituales para solicitar a las deidades que traigan precipitaciones. Sin embargo, el cambio climático y sus efectos han aumentado la presión sobre estos líderes espirituales, llevando a episodios de violencia. En varias regiones del África subsahariana, se reportan ataques e incluso asesinatos de invocadores debido a fracasos en su labor.

Joseph Weyusya, un líder de la comunidad bagisu, explicó que cuando escasea la lluvia, los agricultores se agrupan desesperados. «Empiezan a buscar a los invocadores y a culparlos por la falta de agua», indicó. La frustración puede llevar a que algunos sean agredidos hasta casi morir.

En Sudán del Sur, al menos dos invocadores de lluvia han perdido la vida en los últimos dos años, siendo asesinados por comunidades que consideran que no cumplieron con su deber. Por ejemplo, Solomon Oture fue enterrado vivo durante una sequía, y un caso reciente involucró a Albino Lobillia, quien también fue víctima de violencia extrema.

Un estudio reciente reveló que el promedio de días de lluvia en la región de Kapoeta ha disminuido drásticamente, de 90 días en los años 80 a apenas 46 en la actualidad, lo que ha exacerbado la situación. Joris Gasper, investigador de la organización humanitaria Reach, comentó que las comunidades han enfrentado un ciclo devastador, alternando entre inundaciones y sequías.

Este fenómeno pone de relieve la difícil situación que enfrentan tanto los agricultores como los invocadores, atrapados entre la esperanza y la furia de sus comunidades.

DCN/Agencias

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