
Una pareja de ciudadanos chinos fue detenida en Costa Rica, acusada de someter a dos menores venezolanos a condiciones laborales abusivas desde 2017. La Policía Profesional de Migración del país llevó a cabo la captura del hombre y la mujer en el sector de San Rafael, en la provincia de Alajuela, donde enfrentan graves cargos por trata de personas y explotación laboral.
La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) reportó que los acusados se habían ganado la confianza de los adolescentes al presentarse como sus garantes, aprovechando su vulnerabilidad para despojarlos de sus pasaportes y mantenerlos en un estado de servidumbre. Durante este tiempo, los jóvenes fueron obligados a realizar tareas en distintos comercios, trabajando extensas jornadas que superaban las 12 horas diarias, sin recibir ninguna remuneración económica, ni permitirse el descanso requerido, ni acceso a atención médica.
Las condiciones de trabajo eran descritas como infrahumanas, y las víctimas no contaban con tiempo suficiente para alimentarse adecuadamente. Las acciones de los acusados han sido clasificadas por las autoridades como una violación directa a los derechos fundamentales de los niños, destacando la gravedad de la situación en la que se encontraban los menores.
Los detenidos mantenían un control coercitivo sobre las víctimas: el hombre se encargaba de intimidar a los adolescentes y asegurar la retención de sus documentos de identidad, impidiéndoles moverse libremente o participar en actividades cotidianas. Por su parte, la mujer supervisaba de cerca el desempeño laboral de los jóvenes y aseguraba que cumplieran con todas las tareas impuestas.
El rescate de los menores ha recibido la atención del Ministerio Público, que está proporcionando asistencia médica y psicológica para evaluar el impacto del cautiverio en sus vidas. Este caso pone de manifiesto los altos riesgos que corren las personas en tránsito por Centroamérica, donde Costa Rica se ha vuelto un punto de paso crucial para los migrantes, especialmente de Venezuela, que buscan escapar de una crisis política, social y económica. La situación ha permitido que organizaciones criminales aprovechen el desamparo de estos grupos, explotándolos bajo la modalidad de trabajos forzados.
DCN/Agencias