
Durante los meses de mayor actividad de vuelo para las guacamayas, especialmente entre junio y septiembre, se intensifica la vulnerabilidad de estas aves en Caracas. En este período, los polluelos suelen abandonar sus nidos para comenzar a volar, lo que genera un llamado a la población para que no intervenga al encontrar un pichón en el suelo.
Grecia Marquis, veterinaria y especialista en animales silvestres, indicó que es común ver crías en el suelo mientras intentan volar. Señaló que recoger a un pichón puede romper el vínculo familiar con sus padres y contribuir al comercio ilegal de fauna silvestre.
En la ciudad, con sus diversas estructuras y obstáculos, las guacamayas jóvenes a menudo tienen accidentes al aterrizar. Por ello, es un error asumir que un pichón en el suelo necesita ser llevado a casa. Marquis aclaró que lo recomendable es colocar al ave en un lugar elevado, como un balcón o el tronco de un árbol, para que pueda retomar su vuelo.
Las autoridades y ambientalistas enfatizan que, si se encuentra un pichón en el suelo, la mejor opción es mantener la distancia y no manipularlo. Los padres de estas aves seguirán cuidándolas en su proceso de capacitación.
Marquis también resaltó que un pichón no se hará daño al lanzarse desde una altura, ya que al abrir sus alas podrá planear. Indicó que estos bebés no volarán solos, ya que necesitan la guía y el apoyo de sus padres, sobre todo tras sufrir su primer accidente, que puede causarles temor.
Finalmente, la veterinaria hizo hincapié en que no se deben llevar las guacamayas a casa. Es esencial que los pichones permanezcan cerca de sus padres, manteniéndolos en lugares elevados y a la sombra, para que no se expongan al sol antes de que sus padres regresen a alimentarlos y ayudarlos a recuperar la confianza para volar.
DCN/Agencias